06 mayo 2008

Otra insolita


Aquí os dejo otra noticia insólita pero cierta:

James Lee Woodard levantó los brazos en señal de triunfo al salir del tribunal de Dallas. Acababa de dejar atrás 27 años de cárcel por un crimen que no había cometido. Liberado gracias a los esfuerzos de una organización legal que se dedica a reexaminar condenas poco claras, su caso, el segundo en algo más de diez días, ha vuelto a cuestionar la fiabilidad de la justicia texana.

Woodard es el decimoctavo convicto desde 2001 en ser liberado en el condado de Dallas, después de que posteriores tests de ADN recusaran la sentencia inicial. El alto número se debe tanto a la dureza de los jueces como al hecho de que sus laboratorios criminales conservan las pruebas durante años, al contrario de otros estados que las tiran y por tanto imposibilitan cualquier revisión.

Woodard ha pasado más de la mitad de su vida tras las rejas. Tenía 18 años cuando fue detenido en julio de 1981 acusado de violar y asesinar a su novia. Basándose en las declaraciones de dos testigos (uno de ellos se retractó tras la sentencia) fue condenado pese a clamar su inocencia.

Tras años de apelaciones fallidas, Woodard se puso en contacto con, The Innocence Project (Proyecto Inocencia), una organización legal basada en Nueva York que se dedica a reevaluar las pruebas de este tipo de casos desesperados, recurriendo a métodos científicos que no se usaron o no estaban disponibles en su momento, y denunciar los errores del sistema. En este caso los restos de semen encontrados en el cadáver de la joven no coincidían con los de Woodard.

El pasado martes el juez de Dallas Mark Stoltzk, liberó finalmente al convicto, disculpándose: "No hay palabras para expresar lo trágico de su historia". Al salir de la sala Woodard declaró: "Lo primero que voy a hacer es respirar aire libre y fresco".

Algo parecido dijo el pasado 16 de abril, Thomas McGowan, que también gracias al Proyecto Inocencia, fue liberado tras pasar 23 años en la cárcel, acusado erróneamente de violar y robar a una mujer en su casa en 1985. En este caso el veredicto se apoyó en el testimonio de la víctima que, presionada por la policía, creyó reconocer al acusado en unas fotos. Los abogados demostraron que los agentes habían influido en el proceso de identificación, pese a no tener pruebas.

McGowan, que ahora tiene 49 años, aliviado por dejar atrás "su infierno", aseguró no guardar rencor contra la mujer que le metió en la cárcel. "Sé que Dios perdona. Así que yo perdono también. No me toca a mí tener ira y rencor. Me siento bien. Se han acabado las malas noticias".

"Se ha perdido toda su vida", dijo su hermana Doris al conocer la noticia de la liberación, "no se ha casado, no tiene hijos".

Pues si, parece mentira pero a estas dos personas les fastidiaron la vida y ¿ahora que?, ¿responsabilidad?, buf creo que esto me supera, un saludo.

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